POSTS RECIENTES: 

TIPS PARA MEJORAR TU RELACIÓN CON LA COMIDA


Tan importante es mejorar tu relación con la comida como con tu cuerpo. La mayoría de personas que tienen una mala relación con la comida también la tienen consigo mismas y sus cuerpos. Su forma de hablarse, de verse, de no respetarse en muchos aspectos y no querer sentirse, no tocarse o agarrarse las partes de su cuerpo que no les gustan con desprecio… lo demuestra.

Por lo tanto, lo primero que tienes que hacer es analizar cómo te hablas a ti misma, cómo te describes o te ves en el espejo (si es que te miras), cómo te influye eso en tu día a día… No es agradable tener a alguien criticándote todo el día y menos si ese alguien eres tú. Así que:


1.Deja de hablarte mal, deja de despreciar tu cuerpo, deja de dedicarle palabras horribles, deja de valorar tu ser en función de tu físico. Si quieres adelgazar o conseguir una mejora corporal que sea desde el AMOR PROPIO y no desde el odio. Con éste solo conseguirás entrar en el círculo vicioso de la negatividad, restricción, control excesivo, autoexigencia extrema… Trabaja tu autoestima y autoaceptación.


2. Deja la mentalidad de TODO O NADA, blanco o negro ¿por qué? ¡Si hay mil colores diferentes y preciosos todos! Esta mentalidad solo te lleva a tomar peores decisiones. Identifica esos pensamientos para poder cambiarlos y reformularlos.


3. Cambia tu forma de ver la comida, no es tu enemigo ni algo que debas controlar. Quítale ese poder a la comida. Por un lado, céntrate en todo lo que rodea a la comida y no solo en ella (contexto, situación, compañía…). Y por otro, deja de pensar en calorías o en clasificar los alimentos como buenos/malos, engordan/adelgazan, apto/no apto. Olvida esto! Por supuesto hay alimentos mejores que otros en cuanto a CALIDAD pero no quiere decir que si controlas la CANTIDAD puedas comer de TODO. Dicen que la palabra moderación es difícil de entender pero pienso que “a buen entendedor, pocas palabras bastan”. Todas las personas que me leen llevan años metidas en el tema de dietas y nutrición. Sabemos a lo que nos atenemos… A pesar de que hay mucha sobreinformación hoy en día y puede resultar difícil saber a quién creer, lo primordial es entender que la comida es tu fuente de vida, de energía y de nutrientes. Condiciona cada célula de nuestro cuerpo y por eso necesitamos variedad y calidad de alimentos (preferentemente en su estado natural, #realfood). Y yo añadiría como consejo: cree en ti, en tu cuerpo, confía en él y dale la oportunidad de escuchar qué te pide y porqué. Haz este ejercicio: “si no tuviera una mala relación con la comida, si me diera igual engordar o no, si olvidara todas mis creencias y prejuicios instalados sobre la comida: ¿qué comería? ¿Qué es lo que más me gusta comer? ¿Y de qué manera? ¿Con quién? ¿Dónde?” Y ponlo en práctica. Recupera las ganas de comer lo que te apetece sin culpas. Y en relación a esto, añado el siguiente consejo:


4.Come siempre disfrutando y cosas que te gusten. El PLACER es un factor clave e imprescindible para que cualquier dieta (forma de alimentarse habitual) sea saludable y duradero en el tiempo. Si no disfrutas, se genera ansiedad y te llevará al descontrol. No te prohíbas los alimentos que más te gustan porque sino se volverán irrenunciables. En cambio, si te los permites, eres capaz de autoregularte y liberarte de la presión, del control, de la restricción, de la culpa...


5. Deja de “intentar” controlarlo todo. El CONTROL es una trampa mental muy extendida. Cuanto más quiero tener el control sobre algo, más se descontrola. En la comida se traduce en cuanto más intento llevar rígidamente unos horarios, unas cantidades, unos alimentos concretos… Más posibilidades tengo de que aparezcan imprevistos y pueden intervenir muchos otros factores como el horario de trabajo cambie o una reunión imprevista, tener que comer fuera de casa, una quedada improvisada con amigos, una cerveza, una invitación a un evento, etc y todo esto no tiene porqué arruinar tus progresos o resultados. No es bueno estar siempre controlando todo lo que vas a comer, pensando constantemente en la comida, pesándolo todo… Que te sirva como herramienta inicial para aprender a saber las raciones que necesita tu cuerpo está bien, pero no lo utilices como una falsa sensación de control de algo que no es la comida.


6. Aprende a distinguir tu hambre real (física) del resto de tipos de hambre. ¿Tienes hambre real? ¿Te suenan las tripas? ¿Notas la sensación física de hambre? COME y NÚTRETE.

Ahora… si lo que sientes es aburrimiento, estrés, ansiedad, preocupaciones… La comida no es la solución a tu problema. Aquí hablamos de hambre de diversión o entretenimiento, hambre de tranquilidad y descanso, hambre de placer en tu vida, hambre de reconectar contigo misma…

Y todo eso no te lo da la comida, pero es mucho más fácil recurrir a ese placer tan accesible inmediato (pero también muy efímero). Trabaja en tus hambres y tus necesidades para no tener que suplirlas con comida.



Como Psicoterapeuta Estratégica experta en Dietética y Nutritición, te recomiendo seguir estos consejos para adelgazar y alcanzar tu peso, manteniéndolo en el tiempo, además de recuperar una relación natural y equilibrada con la comida.


Politica de privacidad

SÍGUEME:
  • Facebook - Black Circle
  • Instagram - Black Circle